MATT LAMB: la reconquista del orden
Dr. Paolo Rizzi
Traducido del italiano por Verónica Carboni
La reconquista del orden Unos de los caracteres de la pintura contemporánea es el regreso a la infancia (Huizinga) ¿ Pero como esto puede suceder si no a través de la remoción del coacervo cultural que nos oprime?. La primera impresión, frente a los cuadros de Matt Lamb, es verdaderamente esta dicotomía. Por una parte el orden de una “mens construens”, por otra el desorden ( el caos) de el ultimo salvaje, (dell’ ultimo selvaggio) Un gran neurólogo que se ha dedicado al arte, R. L. Gregory, pone a comparación “ ojo y cerebro”, demostrando la interconexión. No puede existir coherencia si no en el interior de una conciliación del momento intuitivo y el perceptivo. Esta aquí la fascinación ,verdaderamente, inquietante de la pintura de Lamb. Esta es potente y también frágil ( Sophie Delassein) . Enrique Mallen agrega justamente el contraste niestchiano entre Apolo y Dionisio. ¿Incoherencia? . es justo lo contrario. Lamb , que es americano, siente profundamente la comunión con un grande de la pintura del siglo XX Pablo Picasso. La siente a la manera del primer Pollock : un desorden que lentamente se transmuta en orden. Se han indicado desde la criticas muchas cercanías figurativas entre Picasso y Lamb. Estas son de orden formal pero también de orden simbólico. Una línea curva puede indicar un cierto tipo de sentimientos, mientras una línea quebrada propone el contrario. Amor, afecto, comunicación por una parte; odio, neurosis, disociación por otra.¿ Acaso no son estas, las componentes, a los fines humanitarios, de la vida humana?. Picasso sabía tocar todas las cuerdas, como Tiziano o como Goya. Así a Lamb le basta un cierto tipo de línea, una cierta modalidad cromática, un movimiento de la pincelada para expresar aquello que esta debajo la materia de la pintura: la plenitud del sentir humano. Él , nos arrastra de un puerto a otro, como gran navegante que es. Ahora el mar está tranquilo; ahora tempestuoso. Era amigo, hace cuarenta años, de un maestro de la pintura italiana: Felix Carena. De él me atraía el contraste interno, también trágico: por una parte la pincelada viscosa, sensual, turbia; por la otra la búsqueda casi desesperada de espiritualidad. Hablábamos sobre esto continuamente, y cuando en la sala de mi casa, en el Lido de Venecia, veo en las paredes algunos de sus cuadros, me vuelve a la mente aquel contraste: temeroso y a la vez dulcisimo. Algo similar siento ahora frente a los cuadros de Matt Lamb. Ellos viven y crecen en la lucha interna. Por una parte los interpreto con el signo de una primitividad seductora: como un tótem indio, una mascara obscurecida, las plumas de un piel roja, las flechas, el arco rojo de la tierra encendida por el sol, los grumos que se coagulan sobre el muro, y tal vez aquellos ojos alterados trastornados, aquella mirada alucinada, aquel sentido de un regreso a una virginidad perdida, salvaje y bárbara. Por otra parte me atrae, el deseo de dialogar del indígena , la deformación expresiva de las fisonomías, la traza patética de un signo que se pierde en la oscuridad, la simbología primaria y sobretodo aquel esfuerzo de acercarse al alma interna. Todo es consecuencia a este esfuerzo del artista. No hay rotura, no hay artificio, no hay hipocresía. A Lamb podría aplicarle el criterio de “ verdad biológica” que era tan apreciado, por ejemplo , por un estudioso genial como Ernest Gombrich. Indudablemente Lamb es un pintor fundado sobre la sinceridad de los sentimientos: es decir, fuera de cada afectación , de cada falsedad ideológica. También cuando parece llegar a los limites de la abstracción, eso que está de por sí , mas allá de cada representación, la pintura “ habla”. Basta meterse en ella, y escucharla y recoger las miles inflexiones, los timbres agudos y las tonalidades suaves.
Primitivo y culto A este punto un análisis técnico- critico parece inútil, un juego gratuito. ¿Que significa emparentarse a Picasso o a Miró, a los “Cobra “ o al primer Pollock, a Chagall o a Rouault, a los Neue Wilden alemanes o a los pintores de la Blaue Reiter, o tal vez a los trasvanguardistas italianos ? . La cultura , se sabe está en el aire, cada cual la asimila aunque no se percata de sus fuentes principales. Como veneciano, yo podría retroceder en el tiempo: tal vez remontarme a ciertas modalidades del siglo XVI , por el viejo Tiziano , por Tintoretto. La pintura como fusión pura de colores, pura y carismática, fluida y libre. La primitividad de las formas ( humanas como antropomorfas) dependen de las cualidades intrínsicas de la pintura- pintura. Veo , o mejor intuyo, personas que se hablan, talvez que se aman, talvez se odian. A veces están erguidas de frente a nosotros , atentas a no echar a perder el encanto de una conversación que está por abrirse, otras se mueven en ritmos que , de salvajes se transforman en civilizadas , llenas de ecos encantadores. Después , al final, un ojo puede agrandarse, hacerse símbolo de un sol surgente. Un rayo se transforma en mano que te pide ayuda. ¿ como responder ? ¿ con una mueca o una sonrisa?. Un primer análisis sicológico de las obras de Lamb me lleva a algunos puntos clave. : el primero: me encuentro de frente a un artista que podría definir ciclotímico. En él coexisten , naturalezas diversas: por una parte una vitalidad agresiva, y por otra una emotividad romántica. Materia y espíritu ( lo subraya del resto también Michael D. Hall en su escrito critico) conviven y combaten entre ellos. El espíritu autoritario católico se funde con el origen irlandés. Lamb ama repetir “ yo pienso fuera de los esquemas”. Podría agregar , que sobre el plano propiamente critico, Lamb está cerca del orden de los neo- expresionistas ( han sido citados los nombres notables de Baselitz, Clemente, Rothenberg, Schnabel ) . La fuerza del lenguaje es evidente. Igualmente, evidente es el gusto por la materia que de inerte se hace viva ( y aquí el parangón nos lleva a Dubuffet y al “art brut”). Un mundo fantastico, lleno de un deseo profundo de libertad individual y llevado a una suerte de aventura infantil. Aquí está el aspecto mas cultural: es decir, las relaciones con Picasso , con Miró y con los otros artistas citados. ¿qué significa? . Significa , que Lamb no quiere sentirse prisionero de una jaula : quiere ser un espíritu libre. Libre como lo era, Picasso. La libertad y la fé La libertad de Lamb es como su fé. Una fé no entendida como obligación, sino como presentimiento del orden universal. El ejemplo evidente, y mas reciente, es aquel del ciclo “ Abrid las puertas al Redentor”, realizado para una gran exposición en la Catedral de Westminster en el 2000. Aquí, en esta secuencia homogénea y bien estructurada, el relato transcurre fluido, sin censura, sin corrección.. Desde el “Nacimiento de Cristo” a la “Resurrección”, el indicio obedece a una matriz de orden, que es formal y al mismo tiempo espiritual. La coherencia del lenguaje es también sorprendente. Para Lamb la vida y la muerte forman parte de un relato que es humano y divino. Vemos como la agonía y la muerte del Cristo sean la conclusión de toda la vivencia, que no parte desde el nacimiento, sino está fijada en la historia de la humanidad. La Crucifixión, en particular, asume casi el significado de una liberación del dolor: Cristo nos mira intensamente a los ojos con una expresión que es de dolor pero también de dulzura, de extrema bondad. El contorno de las figuras es siempre suave , curvilíneo, tímido. El “Hijo de Dios” alza los blancos brazos bendiciendo el mundo con un gesto que tiende a la perfección del circulo. Lo mismo sucede en el “Reino divino”que esta formado por círculos que se unen en una armonía que representa evidentemente el orden final del mundo. Se entiende muy bien como este tipo de pintura tiene sobretodo un significado simbólico: tal como incorporar también las referencias de Picasso y de Klee, Munch , Rouault. El artista, en otras palabras, ha logrado su bien definido estilo. Unidad de estilo Los cuadros contemporáneos o sucesivos al ciclo de la Redención, pueden aparecer heterogéneos. En realidad, la calidad del estilo es la misma: cambia el contexto de la representación. Ahora estamos en la cruda realidad del hombre, con su mortal dolor, sus angustias, su vital prepotencia, su egoísmo , diría con su bestialidad. Es evidente como Lamb termina por endurecer la pintura para transformarla áspera y tosca, también violenta. Aquí aparece también un gesto burlón , o sea la ironía llevada al máximo de la exasperación , aún si la señal queda por ciertos tonos fluida y por otros arruinada. Es interesante comparar el color de la “Redención” con aquel de los cuadros profanos: ese es resonante, brillante, vivaz, también esta distribuido en modo diverso: según el orden en el ciclo sacro, según el desorden en las otras obras. Pero también , en esta ultimas aparecen cada tanto aquella armonía a la cual Lamb tiende al final , como superación de los contrastes existenciales. En el confronto con Picasso, que es así ejémplificativo, el paisaje temperamental e expresivo es muy claro. Se sabe que cuando Picasso se enamoraba de una mujer, la retrataba realisticamente, en manera armónica, en modo de sobresaltar las cualidades. Cuando se distanciaba, se separaba , de ella como en el caso de Dora Mar, así la afeaba hasta volverla desagradable , monstruosa. Es la metáfora misma de la vida , también en sentido orgánico y vegetal. También Lamb adopta una similar metáfora, recalcando el itinerario simbólico de Eros y Thanatos. Muerte y renovación, como bien marca Enrique Mallen, esta combinadas indisolublemente, en un paseo fatal. Lamb se concibe, tanto para decir : “ nosotros provenimos de las mismas semillas , crecemos, florecemos , después terminamos por marchitarnos y morir. Al final renacemos en otro modo”. El rito del sacrificio se repite: en la vida como en la pintura . la reminiscencia de la mitología minoica se une con la revelación cristologia . “ la pintura es una suma de adicciones como una suma de destrucciones “. En otras palabras: la filosofía guía la mano del artista. En ciertos momentos Lamb pinta en modo similar a los “Cobra” (en particular a Jorn y Corbeille) arruinando todo- gesto y color en una simbología primaria. En otros , él se acerca a la instintividad de Picasso, a su pulsación de sangre y tierra, de vida y de muerte, sin alguna distinción adulterada.
Con el signo de lo universal A este punto podríamos dar un paralelo entre Lamb y el arte que en este periodo histórico nos viene brindada , sobretodo por los jóvenes ( ingleses como americanos o alemanes) de suceso. Un factor es distintivo : hoy se busca , muy insistentemente , el exhibicionismo, la fortaleza de la instalación escenográfica, especialmente cuando se pasa de la pintura a las instalaciones y a los happening. ¿Que necesidad hay de sustituir la materia pictórica con el estiércol de elefante.? ¿O de insertar , en la aureola de la Virgen , una serie de estampas pornográficas.?. ¿Puede ser clamorosamente escandaloso cortar en dos el esqueleto de una vaca e insertarla en una mixtura de formalina dentro de un paralelepípedo de plástico?. Todo esto , y mas todavía, da un golpe a la gente, pero el efecto se agota enseguida. En pintores como Matt Lamb, en cambio, el arte está comprendido como una cosa que tenga un significado universal. En su interior se revela , y nosotros lo percibimos, el sentido de una vida y ademas de muerte: algo que está , que continua en el tiempo , mas allá de las modas. Es esta la razón por la cual la pintura asume una valencia ultraterrena, un aspecto emblemático que va mas allá de la eventualidad. Esta es la razón por la cual encontramos en Lamb motivos que son antiguos en los tiempos modernos. Esta la gran metáfora gótica como el hervor de la vanguardia contemporánea. La extraordinaria capacidad de Lamb es propiamente aquella de fundir cada derivación histórica llevando el resultado sobre un plano que supera la temporalidad. En realidad podríamos decir que este es la verdadera meta de la pintura moderna. El superar las modas no debe ser el fin en si mismo, un juego vicioso de la descarga: al contrario cada motivo, expresivo y es decir estilístico, debe ser unido por un fin grandioso, que no puede ser mas que aquel de la conciencia univesal. Lamb está cerca de esta concepción . Lo es, porque, también como hombre de profunda cultura además de abiertos sentimientos, sabe interpretar las verdaderas exigencias de la cultura de hoy.
Mas allá de la materia Ver mas allá de la materia, mostrar aquello que hay, debajo de la forma aparente. Era en un tiempo el fin de la pintura religiosa. Un gran mistico español de fines del siglo XVI , Juan de la Cruz, amaba repetir, durante sus predicas desde los pulpitos de las catedrales de Toledo o Salamanca, una frase con apariencia enigmática. “ no estamos aquí para ver: estamos aquí para no ver”. Entendía, el santo hombre, que nosotros no debemos aferrarnos solamente a las sensaciones terrenas: tenemos que buscar de “ver lo invisible”, es decir de acercarnos al misterio de Dios. En modo similar dentro de cada cuadro de Matt Lamb , hay un significado que tenemos, aún con fatiga, recoger, para entender, o al menos intuir, el orden cósmico que regula la vida. “ leer” los cuadros de Lamb es como “leer “ la trama sutil que regula el firmamento. Aquí esta que el aparente desorden se transmuta , en orden. Y la pintura se transforma en un verdadero instrumento de conciencia.
Venecia, febrero 2004.
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